la trampa de la coedicion es leonina para escritores novatos

La Trampa de la Coedición

“No cambiemos camino por vereda”. Esta es una de las primeras cosas que aprendemos en nuestra infancia, y es de las últimas que aceptamos en nuestra vejez.

Estás a punto de ser ese “escritor” que siempre has soñado. A partir de ahora te codearás con los borges y con los rulfo. Tú sigue, que no pasa nada, que soñar no cuesta.

Pero la coedición sí.

Y no solo dinero.

Pero tú no te rindas, eres un escritor, solo necesitabas esa validación que por fin ha llegado.

A tu WhatsApp.

Porque ese correo formal con tipografía elegante, con un “enhorabuena” en el asunto, ya ha quedado anticuado. Ya no se usa. Sobre todo porque solía perderse en el spam y eso mata la imagen corporativa, que es lo que se espera de una confirmación.

Pero no te preocupes, ese… “Estimado autor, hemos leído su manuscrito en el comité editorial. Nos ha parecido una obra disruptiva, necesaria. Queremos apostar por usted”… en esencia será el mismo.

Algo más informal.

De todos modos, te palpita el pecho. Te brillan los ojos. Ya te ves firmando autógrafos en la Feria del Libro.

Pero…

Lo que sabes y no quieres aceptar es que esa “apuesta” tiene truco.

La editorial apuesta, sí, pero con tu dinero, con tu tiempo y con tu ilusión. Ellos solo estiran la mano para recibir los billetes.

Por la portada en Canva no te preocupes, forma parte del trato.

Lo que sí importa y mucho, es esa validación sobre tu trabajo.

No importa que sea el mismo machote que reciben todos los que envían “su manuscrito”, y no te debería extrañar que hasta sea una respuesta automática. Es pura eficiencia, y tal vez lo hagan sí… después de un tiempo razonable.

Su copywriting de venta es tan potente, que un nuevo escritor está por nacer.

Y un mercado para tu libro también.

¿Y qué mejor que ese mercado seas tú mismo?

¿Quién mejor que tú para comprar ese primer centenar de libros?

El buen escritor por su casa empieza.

Así que ve buscando espacio en la tuya para poner esos primeros cien libros.

O doscientos.

Y todo esto es normal. Cuanto más endurezcan su curaduría y, por lo tanto, eleven su calidad, más irán en contra de su propio negocio.

Ese negocio eres tú.

No pretendo hacer una guía de cómo funcionan las “coeditoras”. Cualquiera sabe mil veces más que yo y tiene además la experiencia que yo no tengo.

Lo que sí suelo hacer, aunque no quiera, es mirar las cosas desde muchos ángulos. Y este en concreto me parece cómico, así sin más.

Cómico.

Siempre es buena costumbre poner las cosas en una balanza y a la luz del día.

Sin prisas.

Sin ego.

Y sin humo.

Tal vez ese humo no te deje ver el gusano de la usura, no te deje ver que tus resultados serán mucho mejores, mucho más profesionales, si buscas a un verdadero profesional para hacer tu portada.

A un verdadero profesional para revisar el estilo de tu escritura.

A un verdadero corrector ortotipográfico.

Porque quizá no necesitas que alguien “apueste por ti”.

Quizá necesitas simplemente que alguien haga bien su trabajo.