Arrastro mis pies por la pradera,
rebuscando respuestas en cada esquina.
El bosque me arropa y susurra:
Camina, camina tu fortaleza te sostiene;
alza la mirada para que los árboles te guíen y la luz te ilumine.
Aquí estamos cuidando tu huella, conteniendo tu llanto, mientras caminas.
Camina, camina, tu fortaleza te sostiene; alza la mirada para que los árboles te guíen y la luz te ilumine.
La virtud te envuelva, y bondad te abrigue.
Lastreo mi cuerpo por la corriente;
rebuscando respuestas en cada pendiente.
El río me impregna y grita:
Rema, rema, que las aguas te encausen; y el cielo te escuche y te oriente, la vida es para disfrutar y siempre gozar.
Rema, rema que el río se abre y el mar te recibe.
La virtud te envuelve, y bondad te abriga.
Rema, rema que el río se abre y el mar te recibe.
La virtud te envuelve, y bondad te abriga.
Hester Rose Martínez Nardea
